XII Muestra de Dramaturgia Nacional

No vamos a hablar ni del discurso de J Díaz, ni del paupérrimo homenaje a María Maluenda (menos del monólogo de ella), que acaeció anoche en la sala Antonio Varas del Teatro Nacional. Nos referiremos, exclusivamente, a la primera obra seleccionada en montaje completo;
"Animales domésticos"
Como este blog está dedicado estrictamente a la dramaturgia, nos referiremos principalmente al texto. Éste se enmarca en lo que se conoce como (al menos nosotros le damos ese nombre) dramaturgia actual (m0derna). La historia cuenta la vida de 5 personajes, todos ellos viviendo en el mismo edificio, cada uno en su mundo, "jugando a vivir", tal como dice uno de los personajes. Al principio, los diálogos son una serie de monólogos consigo mismo, que cada personaje hace de su nauseabunda vida, de sus rutinas y miserias. Luego, las historias se cruzan en algunos puntos comunes y finalmente los personajes interactúan. Si bien al autor logra un abanico de sensaciones (pena, humor, alegría, miedo), creemos que los elementos dramáticos no están bien sopesados dentro de la coherencia interna. Las historias no son del todo novedosas, y aunque logran empatía con la mayoría del público, existe un suerte de aletargamiento a lo largo de la obra, que tal vez tiene que ver con la forma del hablante (es decir, tal vez es un problema de dirección, muy usual, pensando que lo que se pretende es hacer hablar a los personajes como lo hacen las grandes compañías de teatro modernas).
Es destacable sí, el esfuerzo del autor por intentar una escritura novedosa, distintos matices en los personajes y tratar de lograr una coherencia interna en torno a lo mucho que nos parecemos a los animales en nuestro accionar (sobre todo a los gatos). El problema es que esta idea, a lo largo de la historia, ha sido revisitada hasta lograr el cansancio. Baste citar el insufrible libro de M Maeterlinck “La vida de las abejas”.
Es destacable sí, el esfuerzo del autor por intentar una escritura novedosa, distintos matices en los personajes y tratar de lograr una coherencia interna en torno a lo mucho que nos parecemos a los animales en nuestro accionar (sobre todo a los gatos). El problema es que esta idea, a lo largo de la historia, ha sido revisitada hasta lograr el cansancio. Baste citar el insufrible libro de M Maeterlinck “La vida de las abejas”.
2 comentarios:
La verdad no vi el montaja, pero me gustaria pensar que la dramaturgia no esta desaparecida de las pistas, tal vez y con suerte, solo dormida entre los avatares de las postmodernidad...
Un abrazo desde el ruedo iberico.
me sumo al comentario del V:. M:. del Jardín de Cristal, pero...
putas ke tiene el sueño profundo la wevona!!!!!!!!!
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